Durante la semana del 19 al 22 de octubre de 2026, el mercado de divisas presentó un escenario de marcados contrastes, impulsado por un cambio en las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal de EE.UU. El mercado anticipa una postura menos agresiva, lo que ha tendido a debilitar al dólar a nivel global frente a ciertas economías, aunque este efecto no logró permear en América Latina debido a fricciones internas.
El refugio asiático y europeo El gran ganador de la jornada fue el Yen Japonés (JPY), que acumuló una apreciación de 1.28%. Este movimiento confirma su rol histórico como activo de «refugio seguro», atrayendo capitales ante la perspectiva de que la brecha de tasas de interés con EE.UU. comience a cerrarse. Si bien esto beneficia el poder adquisitivo de los importadores japoneses, presenta un desafío de competitividad para sus conglomerados exportadores. En esta misma línea de fortalecimiento, divisas como el Franco Suizo (CHF) y el Dólar Canadiense (CAD) mostraron robustez, beneficiándose de la estabilidad en materias primas y su propio estatus de seguridad.
La vulnerabilidad del bloque latinoamericano En el extremo opuesto del espectro, las monedas latinoamericanas sufrieron depreciaciones significativas, indicando que los inversores internacionales perciben un aumento del riesgo en la región. El caso más extremo fue el del Nuevo Sol Peruano (PEN), que se desplomó un 2.47%. Caídas de esta magnitud suelen responder a inestabilidad política, dudas fiscales o salidas abruptas de capital.
Otras economías de la región siguieron esta tendencia bajista:
- El Peso Mexicano (MXN), el Peso Colombiano (COP) y el Boliviano (BOB) registraron mermas considerables ante la incertidumbre política y expectativas de menor crecimiento.
- El Peso Chileno (CLP) anotó una caída de 0.48%. A pesar de la debilidad global del dólar, la moneda local se vio arrastrada por la volatilidad en el precio del cobre—afectado por dudas sobre la demanda china—y por el peso de la incertidumbre política y fiscal interna que sigue mermando la confianza inversionista.
Para los actores del mercado, esta semana deja una lección clara: mientras las expectativas macroeconómicas de EE.UU. dictan el ritmo de las potencias desarrolladas, las divisas emergentes siguen estando fuertemente condicionadas por sus propios niveles de riesgo político e institucional.
Informe:
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